Monday, March 08, 2010

A propósito de mujeres que desaparecen...


Y pensar que en un momento llegó a ser tanto. Me tenía con mariposas en el estómago y pajaritos en la cabeza.

Empezamos de la manera mas maldita que pudimos, aunque no a propósito, pero parecía que valía la pena. Eso llegué a pensar al menos, tal vez demasiado pronto.

Cómo me encantaba!! Me entretenía darme cuenta lo diferentes que éramos, ir aceptando sus gustos y enseñándole los míos, cediendo una cada vez (o ese era el trato al menos), hasta que creo que empezó a molestarme. Me frustraba que no hablara, que me encontrara grave siempre que le preguntaba qué le pasaba, que no me diera respuestas jamás y sobre todo me cansé de estar siempre al final.

Y así como nos enredamos, nos fuimos desenredando, cada vez con más urgencia. Terminamos poniéndole fin por msn y algunos mails donde yo exigía mi conversación en vivo y en directo que nunca llegó. A pesar de mis peticiones, nunca dejó de ser un monólogo.

Y resulta que ahora cultivamos alguna extraña forma de amistad a punta de escasas interacciones vía chat y un par de posteos en facebook. Y no importa que pasen meses sin vernos, aunque nos encontremos en la misma ciudad, porque sólo basta un par de llamadas de celular expresando una casi sincera voluntad de juntarnos (que jamás se concreta por lo apretado de las respectivas agendas, supongo) para mantener las cosas tal como están.

Bendita tecnología!! que nos mantiene a salvo de una conversación ya incómoda a estas alturas :S

1 comment:

eleanor said...

Aunque tengo que admitir que extraño sus abrazos...