vivo cada día sintiéndome afortunada,
me siento más que nunca con los pies en la tierra,
he crecido y soy más fuerte,
me siento tranquila en todo momento,
estoy en paz con mi familia y amigos,
y sobre todo, conmigo misma.
Cierta vez jugué a describir a la mujer de mis sueños,
y este año la conocí, tal cómo la esbocé en mi mente.
Sus ojos me han mantenido flotando a 30 centímetros
del suelo durante todo este año,
su risa se ha vuelto el mejor estimulante
y son sus besos tiernos los que me despiertan cada día.
Del año que viene sólo espero que sea tan bueno como el que se va.
